Dolls: Otra rayada de Kitano?

Dolls
Dolls. Source: Internet

Con la acostumbrada discreción para estas películas en España y sin pena ni gloria* ha pasado por nuestros cines otra excelente película japonesa de la mano de Kitano Takeshi: Dolls. Y, aunque tenga sus momentos, no es la típica película de Yakuza a las que el Kitano Office nos tiene tan acostumbrados.

Es innegable que Dolls no es precisamente una de esas películas fáciles, tiene un argumento sencillo pero cargado de significados que se entremezclan en las distintas historias y, por qué no decirlo, sí, es de esas películas que te hacen pensar. La trama es como en otras tantas películas, el amor, pero visto desde los ojos de Kitano y su particular sentido de la ironía y el humor, para analizar lo más simple, cotidiano o ridículo del ser humano.

Las tres historias:

La película está dividida en tres “cuentos” que nos muestran tres visiones distintas y a la vez iguales del amor imposible. Solo os voy a plantear las historias por encima, porque no me gustaría destriparos el final, por si a estas alturas aun no la hubieséis visto.

En nuestra primera historia, y la conductora de todas las demás, encontramos a los Mendigos atados: Sawako y Matsumoto. Ellos, una pareja feliz, iban a casarse, pero la presión social y sobre todo, la paterna (aún hoy, algo típico de Japón) hacen que Matsumoto rompa con Sawako para casarse con la hija de su jefe. Ella acusa el golpe de mala manera y toma la, nada recomendable, opción del suicidio. Cuando sus padres la encuentran, Sawako se acaba de tomar una gran cantidad de pastillas y aunque la cogen a tiempo, es casi como un zoombie cuando despierta: No habla apenas, no reconoce a nadie, ni rige demasiado bien y termina internada en el ala mental de un hospital.
Matsumoto se entera por unos amigos “cabreados” de Sawako, el mismo día de su no tan ansiada boda con la hija de su jefe, del conato de suicidio de Sawako. El, que a pesar de todo la quiere y se siente responsable, abandona su boda en dirección al hospital con la intención de ayudar a Sawako. Huelga decir que la boda no se realiza y la afrenta es tal que pierde su trabajo y, gracias a sus “queridos” padres, su casa, su ropa, etc… y acabará viviendo en su coche, en el parking de un área de servicio.
Sawako, que tampoco le reconoce, abandona el hospital con él, camino de ninguna parte. Sin embargo en su azaroso caminar unidos por una cuerda roja (de ahí el sobrenombre) ellos, los mendigos atados, y mientras intentan resolver su vida de algún modo y que Sawako recupere la cordura volviendo a sitios conocidos, se cruzan con los integrantes de nuestras siguientes historias: Un Jefe yakuza (Hiro) y una antigua novia; Y un otaku y una famosa cantante de “canciones fáciles” (las que no son difíciles de cantar para cualquiera y sirven para lanzar a las estrellas más jóvenes) de J-POP.

En nuestra segunda historia nos encontramos a Hiro, un jefe yakuza que abandonó a su novia porque no podía “cargar” con ella, cuando aún era un don nadie. Aunque en realidad, se sentía poco digno de su compañía. Ella que le quería muchísimo le llevaba comida todos los Sábados a un parque y almorzaban juntos. Pero como os he dicho, él pobre y sin trabajo, no se sentía capaz de cuidar de ella como se merecía, así que la abandona. Sin embargo, ella le promete que irá a llevarle comida cada Sábado hasta que vuelva. Como podéis imaginar, él vuelve años más tarde, guiado por un rumor. Aunque no es tan sencillo como parece (aparetemente ella no le reconoce). Ahora es un yakuza y está irreconocible, aunque los sentimientos nunca cambian. Como toda la cinta, esta historia es una buena ironía, propia del humor de Kitano y probablemente la historia más dura de las tres).

Y por último, nos encontramos con nuestro otaku del J-Pop, Nukui; Y su platónicamente amada, Haruna, una conocida cantante de J-Pop facilón (Por cierto que la canción que canta durante la película está editada realmente). Esta historia es otro reflejo del mundo real visto con los ojos guasones del señor Kitano.
Básicamente es la típica historia de un fan y su idol (generalmente una estrella joven que no suele durar muchos años, si no lo hace especialmente bien. Un sistema de cantera de artistas, por llamarlo de algún modo) favorita. Y hasta donde llega el fanatismo por conocer a su cantante favorita. Nukui, no solo va a los ensayos, envía cartas, flores, etc… Es además un de los conocidos de Haruna, puesto que es fan suyo desde sus comienzos. Pero como pasa en estos casos, el amor entre ellos, más que imposible, es impensable.
Una noche, Haruna sufre un accidente de tráfico y le queda una herida en la cara (que nunca se llegará a ver y que parece más psicología que realmente física). Ella, deprimida, no quiere cantar, actuar o ver a nadie. Y Nukui no puede soportarlo… Él la necesita y ella, le necesita a él y su apoyo. Nukui llega hasta el extremo de quitarse la vista para poder hacercarse a ella, ya que esta parece ser la única manera de que ella no se avergüence. Por cierto, curiosamente, Nukui es vecino de la mujer del parque de la historia anterior…

Este peculiar film comienza con una representación clásica de Bunraku, marionetas (para variar, en Japón las marionetas, como los “dibujos animados”, no son exclusivamente para los niños, de hecho suelen ir dirigidas al público adulto y son representaciones elaboradas y caras) muy desconcertante. Realmente este preludio que en apariencia nada tiene que ver con la trama, nos dice más sobre la película que las tres historias juntas. Sawako, Matsumoto, Hiro y su novia, Nukui o Haruna, no son más que marionetas dentro del teatro de la vida. Son muñecos (Dolls) que se mueven al son de los hilos que maneja el destino, por decirlo de alguna manera. Y ahí radica el sentido del humor y la ironía con la que Kitano envuelve esta cinta. No me malinterpretéis, no es una comedia, es otra forma de humor.

Un par de detalles a tener en cuenta: Sawako y Matsumoto no solo recorren grandes distancias, si no que durante su caminar transcurren las cuatro estaciones que avanzan con la cinta hasta terminar en el invierno al final de la película. Podéis imaginar como aprovecha el director para dar color y simbolismos a sus historias sacando el máximo partido a elementos como cerezos, la nieve o las hojas rojizas del otoño.
El otro detalle es que nuestros principales protagonistas, los mendigos atados, no solo están realmente atados como los muñecos del Bunraku, si no que con el transcurrir del tiempo, su aspecto y su ropa (que cambia el color con las estaciones) comienzan a recordarnos más a las marionetas que vimos al principio. Este hecho se culmina cuando roban 2 kimono de un ryokan, para abrigarse. Esta es una de esas películas que se devoran con los sentidos, especialmente con la vista.

Kitano ha dicho de esta película que es más violenta incluso que Brother. Probablemente eso se deba a que sus historias y su crueldad son mucho más cercanas al espectador que el típico tiroteo en una peli de acción. Es más fácil que te partan el corazón, antes que te conviertas en un yakuza y te líes a tiros.

Para finalizar (se que no he hablado de la estupenda música melódica de Hisashi que sirve de banda sonora) diré que se trata de una película maravillosa, pero no es la típica cinta violenta de Kitano. Así que si pensáis verla por su “sangriento” director, olvidadlo. Hacedlo de todos modos porque la pelicula lo vale. Pero no esperéis ver sangre. No la necesita.

*Recuerdos de cuando la ví en el cine: El acomodador del cine dijo literalmente: “Si pusiera un cartel de ‘Gratis’ no se llenaría la sala”; y esta tendria máximo 150plazas… Una lástima _U

Ficha Técnica:

Guión y dirección: Kitano Takeshi.
Música: Hisashi Joe.
Fotografía: Yanagishima Katsumi.
Actores: Kanno Miho (Sawako); Nishijima Hidetoshi (Matsumoto); Mihashi Tatsuya (Hiro); Matsubara Chieko (La novia de Hiro); Fukada Kyoko (Haruna); Takeshige Tsutomu (Nukui).

Duración: 113 minutos. Doblada al Español.

Por Kumo

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